JUNGLA PEUMAYEN

OJO DEL CÓNDOR

Un descanso en las alturas sobrevolando el valle

El ascenso hasta este mirador es un ecotono del bosque, ya que se comienza en un bosque de coigues antiguo, mezclado con renoval, que poco a poco se convierte en un bosque de ñirre y lengas, cada vez más achaparradas por la altura, los vientos y la nieve. 

Este lugar es la puerta a Los Mallines, por lo que es una zona prioritaria para la conservación y de acceso limitado. Para llegar aquí, un sendero de alta dificultad comienza desde el Puente de Piedra, con un desnivel de 400 metros en dos kilómetros.

 

 

Desde esta roca se observa la inmensidad del valle y cómo se conecta con otros valles transversales hacia la parte central de la región. Es la transición de este a oeste entre la Cordillera de los Andes y el Valle Central. El paisaje que ves ha sido obra del origen glaciar, el cual dejo huella de su paso entre relieves de paredes escarpadas y el hundimiento por el peso del hielo. Hace más de 18.000 años glaciares esculpieron el valle que desde aquí se observa, dándole forma de “U”.

Aquí, encontrarás un profundo pozón en las alturas de las rocas, el Ojo del Condor; un lugar que te sorprenderá en sus 360°. Desde aquí tendrás una panorámica del valle y de la cordillera. Talvez descubras un nuevo salto en las rocas que ves a lo lejos, y si observas detenidamente podrás reconocer un cóndor. El cóndor es un amante de las alturas, su hábitat son las cumbres y paredes escarpadas, donde observa y nidifica con una pareja para toda su vida. Sus alas  son las de mayor envergadura del mundo y le permiten levantar vuelo conociendo las corrientes térmicas ascendentes, pudiendo alcanzar hasta 7.000 metros de altura. ¿Has oído sus alas cortando el aire? Este es el lugar indicado para escucharlas.

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