JUNGLA PEUMAYEN

EL PARAÍSO

Un presente constante bañado de abundancia

La llegada al Paraíso es desde el Anfiteatro y Campamento Pichingales, en donde un sendero de corta duración te guía por entre los cipreses de la cordillera sobre el río, hasta que debes descender para sorprenderte con la cascada, el pozón y la vegetación que te recibirá.

La cercanía con el Campamento Pichingales lo hace un lugar muy cotidiano, a tan solo 10 minutos. Aprovecha el cenit del día para que el sol esté radiante a la hora de visitar el Paraíso.

 

 

Pocas veces se conocen lugares como este, en donde confluyen maravillas de la expresión de la naturaleza: el río, una cascada, un pozón, todo el entorno rebosante de naturaleza y un lugar para estar y ser.

Un gran orificio en la tierra esculpido por el tiempo con la fuerza del agua, que hoy nos invita a sumergirnos, refrescarnos y contemplar: podrás maravillarte con la fuerza y el sonido del agua, pero además si observas minuciosamente el entorno, encontrarás diversas especies del bosque templado que habitan en los contornos de este lugar, producto de la acumulación de humedad y la presencia de sombras: helechos, nalcas, chilcos y musgos, además del bosque nothofagus que rodea en las alturas: coigues, robles y raulíes.

Año a año este lugar va transformándose: quien sabe qué tronco pulido por las aguas aparecerá la próxima temporada, esta es la gran belleza de la naturaleza, que está en un constante cambio y nada es permanente.

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